Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Ernesto Maeder: A dos años de su muerte

El 10 de marzo de 2015 murió en Buenos Aires, a los 83 años, el historiador Ernesto Maeder. Explicar el vacío que su fallecimiento deja entre los especialistas y académicos afines de nuestro medio es una tarea ímproba, porque excede el desgarramiento evidente en el tejido social que produce la ausencia de un hombre que durante más de medio siglo ocupó en él un lugar preponderante, tanto por lo que escribió como por lo que hizo.

Por María L. Salinas

José Braunstein

El historiador

hhhhhhhhh.jpg

Como historiador Maeder concentró su atención en las misiones jesuíticas del período colonial, en particular las del litoral paranaense y el Gran Chaco. Su predilección por los temas regionales puede explicarse porque ejerció la cátedra desde Resistencia, capital de la provincia del Chaco, donde se radicó en 1958. Sin embargo, sus intereses no estuvieron siempre limitados a ese sector espacio temporal como lo atestiguan los títulos de la quincena de libros y los muchos capítulos en obras colectivas que escribió. Excede el propósito de este recordatorio realizar una nómina exhaustiva de sus monografías y ensayos que suman más de un centenar y cubren aspectos de la historia nacional y regional, la demografía histórica, la crítica bibliográfica y cuestiones de pedagogía universitaria.

Entre otros se destacan los que refieren a evolución demográfica, a las misiones jesuíticas –en especial a las del área guaraní (como Misiones del Paraguay. Crisis y disolución de la sociedad guaraní de 1992, y Aproximación a las Misiones guaraníticas de 1997), y las compilaciones cartográficas que realizó en colaboración con el arquitecto Ramón Gutiérrez (como el Atlas histórico del Nordeste argentino de 1995). Su enorme contribución a la historiografía regional incluye, entre otros, una Historia del Chaco (1967, reeditada y ampliada en 1996); una Nómina de gobernantes civiles y eclesiásticos de la Argentina en la época hispánica

(1970); una Evolución demográfica argentina (1969); la Historia económica de Corrientes en la época virreinal (1981); y varios otros. Su contribución al conocimiento histórico es también inseparable de las dos revistas que fundó y dirigió durante muchos años: Folia Histórica del

Nordeste e Índice Histórico Argentino, la revista anual de actualización bibliográfica sobre temas históricos publicados en la Argentina.

Para comprender la acción docente de Ernesto Maeder hay que considerar su formación. Nacido en Buenos Aires en junio de 1931, estudió historia en el Instituto del Profesorado Joaquín V. González, de donde egresó en 1955. De extracción católica, durante la juventud experimentó un proceso de construcción y afirmación de sus convicciones religiosas.

 

Compromiso y vocación docente

El compromiso confesional, la vocación docente y el genuino interés por las cuestiones educativas lo condujeron, una vez recibido de profesor, a unirse a la lucha de los medios católicos por la reforma de la Ley 1420 de educación pública, uno de los momentos climáticos de la confrontación que pauta el ritmo de las contradicciones conceptuales de la Argentina.

En ese marco codirigió entre 1957 y 1959 Cátedra y vida, una revista orientada hacia la enseñanza media. En 1958 se radicó en la provincia del Chaco y comenzó su actividad docente universitaria a partir de la propuesta del decano organizador de la Escuela de Humanidades en la recién creada Universidad Nacional del Nordeste, donde desarrollaría su docencia hasta el final de la vida. Allí formó generaciones de historiadores y grupos de investigación, y desde su posición universitaria contribuyó de manera definida a la fundación de la revista Folia Histórica del Nordeste y del Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) que son hasta hoy los principales núcleos regionales que animan la investigación en historia y ciencias afines. Fue profesor contratado e interino (1958-1964) y titular por concurso desde 1964; Director del Departamento de Historia (1959-1963); Decano electo (1964-1968), y Rector de la Universidad (1969-1970). Con posterioridad fue Director del Instituto de Historia (1970-1981), y en el desempeño de esas funciones integró consejos consultivos, asesores y de gobierno de la Facultad y de la Universidad. En 1979 fue elegido Vicepresidente del Consejo de Rectores de las Universidades Nacionales y en el 2000 Director de la Carrera del Doctorado en Historia en la Facultad de Humanidades.

 

En la función pública

A raíz de su papel descollante como docente, organizador y administrador en la Universidad, fue convocado para la función pública por diversos gobiernos de la provincia del Chaco. En 1976 fue designado subsecretario de Educación (1976-1978) y más tarde Ministro del ramo (1979-1981).

En 1994 fue electo Convencional Nacional Constituyente por la provincia del Chaco en representación del partido Acción Chaqueña, cargo que desempeñó entre mayo y agosto de ese año. Y entre 1998 y 1999 integró el Consejo Nacional de Educación Superior, en el Ministerio de Educación de la Nación. En el CONICET, a cuya Carrera del Investigador había sido incorporado en 1981 y donde adquirió el rango de Investigador Superioren 1996, integró la Comisión Regional, y más tarde la Comisión Asesora en Historia y Antropología, entre 1970 y 1982, y entre 1991 y 1997. Desde su ingreso al Conicet hasta su jubilación en 2000 dirigió el Instituto de Investigaciones Geohistóricas.

 

Académico

En la Academia Nacional de la Historia fue incorporado como miembro correspondiente en 1976 y como miembro de número en 1986. En ese carácter integró comisiones de la misma, fue electo Protesorero de la Mesa Directiva en 1993 y 1996 y Vicepresidente Segundo en 2000. Fue también correspondiente de varias Academias Extranjeras y consultor de distintas revistas especializadas.

La obra de Maeder se destaca, sobre todo, por el esfuerzo dirigido a la edición de fuentes, libros y documentos inéditos o de difícil acceso, fundamentales para el estudio de la historia de la cuenca del Plata. En efecto, Maeder dedicó parte de su vida académica a recorrer archivosy repositorios de América Latina y España profundizando –a través de las fuentes halladas– en los estudios demográficos relacionados con las reducciones, las temporalidades, el espacio guaraní luego de la expulsión de la Compañía de Jesús, entre otros temas. Conocedor como pocos de la documentación jesuítica contribuyó puntualmente con el trabajo de edición de muchas de esas fuentes dispersas y de difícil acceso provenientes de diversos archivos. Entre sus ediciones deben destacarse los varios tomos de las Cartas Anuas de la Provincia Jesuítica del Paraguay en 4 volúmenes (1984-2000); la edición crítica de la Conquista espiritual, de Antonio Ruiz Montoya (1989); la Breve relación del P. Cardiel; el Discurso histórico... de F. de Aguirre, Las misiones jesuíticas... de Jarque y Altamirano, la Historia de la conquista... de Lozano y la Relación Histórica y Geográfica de Misiones (2000) de Diego de Alvear. De la época republicana editó los Informes y las Memorias de los gobernadores de Chaco y Formosa, en 3 volúmenes (1977-1987) y El Gran Chaco de Fontana. Puede destacarse, sobre todo, la señera publicación de los tres tomos traducidos de M. Dobrizhoffer (Historia de los Abipones, 1967-1970), y el Saggio... de J. Jolis (Historia Natural del Gran Chaco, 1972).

 

Murió en la cátedra

Por fin, para concluir esta nómina extraordinaria, el doctor Maeder estaba corrigiendo las conclusiones finales de un proyecto dirigido por él, sobre la compilación realizada por el jesuita Joaquín Camaño de una decena de relaciones escritas en el exilio por misioneros del Chaco, obra que está siendo editada por su equipo como homenaje póstumo.

Ernesto Maeder murió en el ejercicio docente, como un militante del intelecto, en posesión de sus facultades y en el esfuerzo por transmitir el conocimiento, se descompuso en la sede de la Academia Nacional de la Historia después de dictar una conferencia sobre la obra del historiador mejicano Silvio Zabala; frente a los aplausos de sus pares, rindió su vida en uno de los lugares más simbólicos de su quehacer. Puede decirse de él que «hizo historia» en sus escritos y en su vida.

La obra del doctor Maeder es monumental; decenas de libros, artículos monográficos, estudios, informes, notas periodísticas y reseñas, sobre temas de historia y de educación, son complementadas por la impar tarea de edición de algunas de las fuentes capitales para la comprensión de la historia en la Cuenca del Plata.

En segundo término, su prolífica labor profesoral y su actuación en los institutos gerentes de la actividad académica -espacios que contribuyó a fundar-, nos inducen a intentar esa explicación razonada deteniéndonos brevemente en tres dimensiones: la del historiador, la del docente y la del editor de fuentes.

(Los autores son miembro de la UNNE y de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, respectivamente)

Te puede interesar